La Soledad. Por Lic. Marina Fernández

Cuando pensamos en la soledad, inmediatamente la asociamos con la falta de contacto humano, pero lo cierto es que podemos sentirnos solos, incluso estando rodeados de muchas personas… a esto se llama soledad emocional, vinculada con sentimientos como: incomprensión, tristeza e inseguridad, entre otros.

Hay diversas maneras de estar solo.

1. Vivir solos, viajar solos, pasar nuestro tiempo solo.

Las personas que sufren este estado, pueden ser personas que se han resignado ante la vida —pueden creer que todos los hombres son iguales, sin ningún tipo de compromiso, o que todas las mujeres son unas histéricas—.

Han dejado de permitirse nuevas experiencias, no han hecho autocrítica ni han destinado el tiempo para comprender qué es lo que deben cambiar.

Otros están solos porque no tienen paciencia suficiente; no aceptan un mínimo «error» por parte de la otra persona. Son personas que confunden el respeto hacia uno mismo con la arrogancia. No aceptar los errores de los demás es una forma de no reconocer los propios errores. Recordá que el otro es un espejo, nos nuestra  aquello que nosotros no queremos ver.

2. No expresar lo que sentimos, o lo que queremos, y dar a los demás lo que creemos que éstos desean, ser aquello que pensamos que ellos quieren que seamos, postergando nuestros propios deseos, anhelos y proyectos, por ejemplo. Ésta es una forma que enmascara la soledad.

3. Tratar a los demás como “objetos” para la gratificación de nuestros deseos. Utilizar al otro, sólo para beneficio propio. Cualquier relación que implique superioridad/inferioridad, será una interacción solitaria.

De todos modos, a pesar de la forma en que se presente la soledad, podemos observar sus beneficios.

La soledad nos permite algo fundamental: nos permite averiguar quiénes somos y qué es lo que queremos. Eso difícilmente se puede hacer en compañía. Al estar en compañía no te relacionas con tu interior, muchas veces te distraes con el afuera, por no conectar con el interior de tu Ser.

La soledad como fuente de inspiración y creatividad: autores que han escrito sus mejores libros en soledad; grandes físicos, matemáticos, artistas… que, en su soledad, han encontrado su máxima inspiración. Cuando aquietamos la mente y nuestro monólogo interno, aparece la creatividad y las respuestas a todas las preguntas que te haces a diario.

Emprender nuestro viaje ofrece un permiso implícito a que otras personas también se atrevan a emprenderlo. Si nosotros cambiamos, por ende nuestro entorno cambia y quizás se sientan movidos a realizar sus propios cambios.

La soledad nos permite cambiar de perspectiva y evitar intoxicarnos de las opiniones de los demás más de la cuenta. La soledad te llevará a hacer un trabajo interno, y te darás cuenta que ya no querrás intoxicarte de ciertas relaciones.

En la soledad nos cuestionamos a nosotros mismos; en lugar de defender nuestra postura, nos enfrentamos a ella y la ponemos en duda. Generalmente delante del otro, defendemos nuestra postura, sin escucharlo, sin poder comprenderlo, porque sólo estoy pensando en que voy a responderle. Al enfrentarnos con nuestra propia postura, sin que haya otro, podemos poner en duda aquellas creencias e ideologías propias, lo cual nos permitirá aprender y tener en cuenta otra perspectiva para nuestra vida.

Te propongo que te cuestiones las siguientes preguntas, para que puedas encontrar los beneficios de estar en Soledad.

1. ¿Qué estoy soportando/sosteniendo en mi vida que no quiero  y sin embargo sigo tolerando?

2 ¿Qué cosas siento que debo de soltar?

• Relaciones (amistades, parejas, algún familiar)

• Imagen que doy al exterior. Soy realmente como me muestro.

• Gatos superfluos. Gasto sin necesidad alguna. Gastar demás es otra forma de tapar, aquello que no quiero ver.

• Alimentos poco sanos y actitudes ociosas. Son maneras de cuidarnos, cuidar tu cuerpo, a través de la alimentación y también tener momentos para el ocio. Existen personas que por tapar “la soledad” y lo que les provoca, no se cuidan a sí mismos, ni tampoco se dan tiempo para el “hacer nada”, se sobre exigen más de lo que, en realidad, están dispuestos a dar.

3. ¿A qué tengo miedo de enfrentarme?

   Miedo a vos. Miedo a terminar alguna relación, anímate a nuevos desafíos, no te quedes en tu de zona de confort, amplíala, anda en busca de lo nuevo.

4. ¿Qué justificaciones utilizo para seguir igual?

  Excusas,  como: “no puedo”, “no me sale”, “no sirvo para esto.”

5. ¿Qué parte de mí estoy intentando ignorar?

    Ignoro lo que no me animo a cambiar, ignoro mis debilidades.

6. ¿Qué hago para no sentirme solo o sola?

    Cuando no querés estar solo que inventas, o si te quedas solo, cuantas       tareas haces, en que te distraes para NO conectarte con tu interior.

7 ¿Busco períodos de aislamiento, o siempre estoy pendiente de los demás?

El estar pendiente de los demás, del exterior, para no encontrarte con vos, para no ocuparte de vos.

Sabías que para cuidar a otro, tenés que cuidarte a vos primero. Cuidarte, valorarte, quererte.

Estar pendiente de vos no es ser Egoísta.

«Paradójicamente, la capacidad de estar solo es la condición indispensable para la capacidad de amar». (Erich Fromm)

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