El miedo. Por Lic. Marina Fernández

El miedo es uno de los instintos básicos más sutiles.

Hay miedos aprendidos y los heredados. Los primeros, muchas veces, están relacionados con los miedos heredados de nuestro sistema familiar.

“El miedo no es más que un deseo al revés”. Amado Nervo.-

Un deseo al revés porque nos conecta con nuestros deseos, sueños y objetivos, pero cuando el miedo es demasiado o se hace crónico nos desconecta de todo ello. También nos paraliza o nos lleva a la acción, a la huida, por el solo instinto de supervivencia.

Si pensamos que lejos de paralizarnos, nos lleva a la acción, estaremos dando el primer paso para realizar aquello que deseamos. Generalmente lo nuevo, ya que es desconocido, nos da cierto temor, solo tendremos que animarnos a dar el primer paso, solo así estaremos en acción.

Entonces ¿qué hacemos con este instinto básico?

No lo ignoro, no lo tapo, sino que lo observo, le doy lugar.

El miedo genera ciertas conductas, pero ¡ojo! que “ciertas conductas alimentan el miedo”.

Si no cambio nada, nada cambia, entonces ¿qué podes hacer Vos?

Vivimos en un mundo dual, donde proyectamos afuera todo lo que nos sucede, la causa está en el exterior y no en mi interior. Echamos la culpa al otro, este es el mundo dual, el de la separación, cuando deberíamos tomar conciencia que no hay nada allí afuera que cause nuestros conflictos, sino que es nuestra manera de observar las situaciones y circunstancias. No estamos separados del exterior, estamos en el mundo de la unidad, donde tomo consciencia que todo aquello que me sucede tiene que ver conmigo. Yo soy responsable de todo lo que me sucede, no le echo la culpa a nada ni a nadie.

Vemos el mundo como lo estamos interpretando, (proyecto afuera la causa de mis males, y esto me quita paz, equilibrio y armonía) no como es. Así viviremos con miedo o quizás no.

El gran vehículo del miedo, son nuestros propios pensamientos, desde aquí comenzamos a crear. Somos nosotros los que creamos nuestra realidad.

Los pensamientos son peligrosos para el cuerpo, terminan generando una emoción que se biologiza en nuestro cuerpo.

El miedo es la tensión entre lo que haces y lo que deseas. Aquí aparece nuestra gran enemiga, “la culpa”, como consecuencia de querer una cosa y finalmente hacer otra. Miedo y culpabilidad van de la mano.

¿Cómo salir del miedo? A través de la expiación, entiéndase expiación como des-hacer el error. Este término es tomado de Un Curso De Milagros (UCDM), donde no se trata de buscar culpables o juzgar un hecho, sino pedir al Universo, entregárselo y que se deshaga el error, no busca juzgar. El gran error es la creencia que vivimos en una separación, y esto nos desvía hacia el miedo y es allí cuando surge la enfermedad.

Cuando sientas miedo ríndete  a tus creencias, observa lo acontecido de otra manera. Anda a ese momento del error, reconócelo, acéptalo, no lo niegues y pedí expiación, que se deshaga ese error, que no es lo mismo que pedir perdón y culparnos.

Cuando hay miedo es que pienso que he tomado una decisión equivocada o la has tomado. El tema es cambiar la mentalidad, la percepción de lo acontecido.

Deshacer el Miedo es responsabilidad nuestra absolutamente.

Libérate del miedo, dejando de juzgar y proyectar las causas de lo que te sucede en el exterior.

¿Con qué herramientas contamos, para liberarnos del miedo?

Sentido del humor: El refugio de la risa

• De forma inconsciente nos reímos para descargar el miedo, es un antídoto.

Ríete de esos miedos.

Hoy, yo  me rio del “viejo de la bolsa”, ese viejo que si me portaba mal me venía a llevar de casa.

Organización: Pre-ocuparse te impide ocuparte

• El miedo no se puede gestionar cuando es caos, cuando le ponemos cara, nombre y lo

bajamos es una situación más.

No te  pre ocupes más.

Relativización: Todo es transitorio

• “¿Qué pensaría de mi “yo”, de hace 10 años?”

 “¿Y el de dentro de 10?”.

Nada es tan tremendo como parece, todo es transitorio.

Que nada, ni nadie te detenga.

Decile a tu miedo, que ya no le tenes miedo.

Anímate.-

Un comentario en «El miedo. Por Lic. Marina Fernández»

  • el 18 octubre, 2020 a las 9:14 pm
    Enlace permanente

    Todos tenemos un propósito.
    Solo hay que tomar conciencia de ello y a realizarlo…

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