El propósito del Alma. Por Lic. Marina Fernández

Te preguntaste alguna vez, ¿para qué viviste a vivir esta experiencia de estar Vivos, aquí en este plano? ¿para qué vine? ¿cuál es mi misión?

Todos tenemos un propósito que cumplir, ¿por qué? porque forma parte de nuestro aprendizaje de evolución, crecimiento y constituye la esencia y el sentido de nuestra alma en el cuerpo físico.

Es natural desear y soñar con tener grandes misiones pero la gran misión que tenemos es con nosotros mismos, sanar nuestra alma.

Tomar conciencia de que estamos en esta vida cumpliendo un plan proyectado es fundamental, aunque no sepamos, cuál es el plan.

Ser conscientes de este propósito a realizar nos conduce a comprender y valorar la importancia de esta vida y de nuestra existencia aquí, más allá de las dificultades de la vida diaria, saber que nuestra alma tiene un objetivo preciso a lograr nos sostiene para persistir en nuestro camino en situaciones difíciles, comprendiendo que las circunstancias adversas son parte del escenario que hemos elegido para crecer.

La vida en el cuerpo físico es una aventura para el alma.

No hay propósitos más importantes que otros. Venir a la vida en un cuerpo físico para cumplir con el propósito del alma no es fácil, encarnar, pasar por la esencia espiritual a la sustancia física llega a ser muy doloroso y hasta demasiado estresante y traumatizante.

Comenzar el viaje hacia el mundo físico es como ir al destierro, al exilio y no todos estamos ansiosos por venir aquí…no no!!!

Todo va bien cuando armamos el anteproyecto de vida… pero cuando llega el momento de descender en la materia, en nuestro cuerpo y separarse de la luz, comienza la angustia del alma, la resistencia, la protesta, el deseo de volver todo para atrás.

Porque tenemos que superar obstáculos, resolver cuestiones pendientes con viejos enemigos (por ejemplo aprender a amarlos), exponernos al dolor, a aprender nuevas lecciones y por si fuera poco perderemos la conexión con la luz.

El momento de la separación de la luz para descender al cuerpo físico suele ser para algunas personas un momento desgarrador.

Al nacer o poco después olvidamos nuestra identidad, nuestra pertenencia a la luz, como consecuencia de esta desconexión (desconexión del Alma), olvidamos nuestro propósito original y lo que hemos venido a hacer en esta vida. Somos inconscientes por completo. Nuestra mente lo olvidó…una especie de «borrón y cuenta nueva».

Hay que sobrevivir y conquistar el mundo físico, pero llega un momento que necesitamos iniciar el camino de reconexión de nuestra esencia espiritual y con nuestro plan original, con el propósito que vinimos a lograr.

El plan del alma es de largo alcance y es el cuerpo físico el vehículo para lograrlo.

El hecho de que tenemos un plan de vida para cumplir, un propósito no es fatal y no es determinante, un plan es un plan, podemos cambiarlo, es posible.

¿Cómo podemos modificarlo? podemos  hacerlo si conectamos con nuestra alma, nos desprendemos de nuestras emociones y mandatos negativos que no nos permiten conectar con nuestra Alma. 

Por ello es tan importante hacerle caso a tu intuición, porque esa señal viene del Alma, son mensajes que tenemos que aprender a decodificar, tenemos que estar mas atentos y no dejarlos pasar.

 A veces el alma puede estar involucrada en un propósito de largo aliento, esto implica que necesita varias vidas para lograrlo. Lo que no aprendiste o lograste en esta Vida, lo aprenderás en otra. Lo que tenés que proponerte ( a mi gusto) es ser cada día más consciente, tomar consciencia. Se dice, que si regresamos, a una nueva vida lo hacemos con el mismo nivel de Consciencia que alcanzamos a la hora de partir.

Para poder desarrollar y cumplir con su propósito, el alma tendrá que terminar asignaturas pendientes que arrastra de vidas anteriores, esta es la razón por lo cual muchas personas empiezan a ejecutar su verdadero propósito en la segunda mitad de la vida cuando se han liberado de ataduras, mandatos y creencias ancestrales.

Los escenarios quedan en su lugar pero las almas van rotando según el drama que tengan que representar.

La familia elegida o designada en la cual se nacerá sirve también al propósito del alma, es el escenario principal donde se ponen en acción todos los conflictos afectivos y vinculares no resueltos.

Estamos aquí con un propósito, tu Alma lo sabe…simplemente déjate guiar por ella.

Anímate a recorrer esa hoja de ruta, tenés un objetivo a cumplir, pero no te olvides de  Sanar tu Alma y Ser Feliz, porque…

«Naciste para más de lo que estas Viviendo».-